ETAPAS DE LA OBRA DE CRESPO RIVERA

 

INICIOS

El artista zamorano Tomás Crespo Rivera formado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1953-1958), se manifiesta conceptualmente durante la década de los sesenta en expresión figurativa “En estos años realiza un acusado esfuerzo por buscar formas plásticas que reconozcan en el arte una contextualidad social, aunque para ello se restringe al campo de las experiencias. Su investigación discurre por los problemas de la forma, de la textura, lo informal hacia lo abstracto”. (José Luis Gago).

La madera es una de sus principales materias desde sus comienzos, aunque también el bronce y la piedra los utiliza para algunas de sus creaciones expresionistas.


CUADROS DE ESCULTOPINTURA

A principios de las década de los setenta evoluciona hacia una obra rotundamente abstracta, de talla sobre madera con formas esencialmente geométricas donde participa el relieve escultórico dentro de un concepto intencionadamente pictórico, con colores de laca monocromática que el crítico Carlos Areán definía como escultopintura. Dice este crítico en cuadernos Hispanoamericanos en 1973 sobre la obra de Crespo Rivera: “como en la mayoría de las concepciones contructivo-espacialistas, y gracias a los espacios de sombra que las concavidades de la pintura producen la luz es un elemento importante para el desarrollo estético de esta forma artística, por cuanto cambios en la orientación de la fuente luminosa determinan variaciones de su ordenación de elementos y de su forma que tiene más de escenografía que de concepción física real. Es por tanto, al margen de su concepto espacial, de la evolución de formas que propone, del recurso a la colaboración de la luz que convoca una pintura humana y sincera destinada a ser presencia inmediata para la vida y la contemplación del hombre, propuesta de murales y de paredes para un futuro que ya está en nuestros calendarios”.

El crítico Joaquín Castro de Bereza en la revista Teleradio hace un parangón de esta obra con la de Gerardo Rueda. “Lo que en Rueda es sólo constructivismo lineal, en Crespo Rivera se ve enriquecido por las estructuras circulares que acompañan a las rectas. Lo que en Rueda es diseño realizable por un buen carpintero avezado, en Crespo Rivera es labor que requiere obligatoriamente la mano de su autor. No es mi pretensión establecer comparación entre ambos artistas, pero la cita es inevitable y habla claro de la categoría del artista zamorano quién puede soportar sin perder pie la vanidad y concurrencia de criterios con tan afamado maestro.”

De esta época de concepto pictórico cabe destacar composición Ovoide en blanco, Premio Diputación de la I Bienal de Zamora y Espacios blancos, premio del jurado del Concurso de Múltiples de la Galería Serie de Madrid en 1975.


MURALES CONSTRUCTIVISTAS

Consecuencia de la exposición de esta obra anterior en la Galería Skira de Madrid en 1973, surgió el encargo de los murales constructivistas realizados para la planta experimental de las Torres de Colón de Madrid, en colaboración con el arquitecto Antonio Lamela, para el que mas tarde realizaría un gran mural en el Hall de su estudio de la calle O´ Donell de Madrid.
En ambas obras el autor da un paso adelante realizando unos murales de un constructivismo esquemático expresado sobre la línea recta, pero sin perder el relieve de sus cuadros de la anterior etapa ni el sentido del ritmo espacial, ni el color blanco monocromático que siempre presiden ambas concepciones.


ESCULTURA EN BRONCE

A partir de 1977 vuelve a la escultura tridimensional abstracta de un concepto donde predomina la curva con ritmos de convexidades y concavidades en bronce, de textura mórbida depurada, a veces con el bruñido natural en contraste con pátinas cálidas y negras expresivas. “Sin turbiedad ni caos, con un orden/ vibrante, el bronce habla/ nos acuna y nos mece, y ya nos lleva/ hacia el escorzo, la espiral, el óvalo:/ hacia lo genital”. Así se expresa Claudio Rodríguez sobre esta escultura en su poema Materia y Alma dedicado al autor de esta obra.


OTRAS ACTIVIDADES SOBRE LA PLÁSTICA

A partir de 1984, Crespo Rivera, abandona la exclusiva dedicación a la obra plástica, incorporándose a la enseñanza en la Escuela de AA y O. Artísticas de reciente creación en su ciudad de Zamora donde reside, ocupándose de las asignaturas de Modelado y Diseño. Coincidiendo con esta nueva actividad funda y dirige así mismo la pimera tienda de mobiliario de diseño en Zamora y una de las primeras de Castilla y León, que le apartan de la escultura activa hasta casi el año 2000. En la actualidad ha vuelto a la creación artística como única dedicación profesional preparando una exposición retrospectiva de toda su obra.